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sábado, 20 de noviembre de 2010

Imaginar y crear

MI PRIMER CUENTO SOBRE UN ÁNGEL
Las historias nos transportan hacia mundos  que desconocemos y que para otros pueden no ser tan reales como para otros; así  podemos encontrarnos con mitos, leyendas e historias que nuestros abuelos y padres nos cuentan porque han pasado de generación en generación, pero y…  ¿qué pasa cuando quieres averiguar qué tan reales pueden ser y hasta donde influencian tu vida?, este cuestionamiento me lo plantee hace años y al compartirlo con amigos y familiares, escuchar algunos testimonios y leer algunos textos al respecto me encontré con un rompecabezas difícil de armar, un ángel; ¿sabemos que es un ángel?.
Hace tiempo cuando era pequeña y empezaba a aprender a hablar, como cuenta mi mamá hablaba con mi ángel, el ángel de la guarda, al que evocamos desde una oración dulce y cariñosa para que vele nuestros sueños, un ángel que los adultos a nuestro alrededor reconocen como una figura protagónica en la mayoría de las religiones de la historia, algunas de ellas milenarias simbolizándolos en imágenes de niños que a través de su inocencia y pureza de corazón pueden acercarse a un ser supremo, para recibir un poder magnífico y destinado a brindarnos compañía permanente, protección y ayuda.
Al pasar los años todo cambia, y un día, mientras paseábamos con mi abuelo un hombre de 68 años que había estado en el ejército, que había presenciado una guerra y que había sufrido las angustias que esta produce;      tomada de su mano, mirándolo a los ojos y consciente de la sabiduría que proporciona la edad decidí preguntarle por su ángel de la guarda, ese niño que lo cuidaba y que ya no podía ver, mi abuelo me miro con sus ojos grandes de color azul profundo como el mar y me respondió: “mira hija te voy a contar, los ángeles son seres que nunca debes ignorar, aunque no los veas siempre estarán a tu lado y en situaciones difíciles los podrás encontrar, en todos los años de vida, desde pequeño mi ángel siempre me ha acompañado, siento su presencia sobre todo cuando estoy solo, pues no es una persona como nosotros sino una presencia que es difícil de explicar, pero que sientes que a tu lado esta”.
Mientras paseábamos lo escuchaba con gran interés pues solo quería saber lo que pensaba mi abuelo, yo creo que con nostalgia recordaba los tiempos de su niñez, cuando vivió en el campo y corrió por los verdes pastos, trepando los árboles y comiendo dulces y frutos; ¡siempre tan alegre!, si, el abuelo también fue un niño como lo era yo  pero además creía con gran devoción en ese ángel que yo quería pero que no podía ver; sus palabras eran tan profundas que aún ahora a mis treinta años las recuerdo, en ese entonces tenía 10 o 12 años.
De eso ya han pasado  varios años, por supuesto, pero también he aprendido más acerca de esos seres tan maravillosos de los  que mi abuelo me hablaba.  A mi alrededor he encontrado personas que me han contado sus experiencias y al escucharlas he podido hacer bromas, sorprenderme e interrogarme que tan reales pueden ser y hasta qué punto nuestra imaginación hace magia y puede crear situaciones maravillosas que nos hacen que descubramos a ese niño que llevamos dentro y que nos acompaña como un amigo imaginario en nuestros juegos.
Si, como un amigo imaginario, así creo que conocemos cuando somos niños a nuestro ángel, le ponemos nombre, reímos, jugamos y peleamos con él y los adultos creen que damos vida a personajes que no son reales, Carlitos así se llamaba mi amigo invisible y jugué con él hasta los seis años, y tú, ¿tuviste un amigo imaginario?; ¡qué alegría si tu respuesta es sí!, lástima que  cuando crecemos ese amiguito se va, y entonces él ángel se hace presente a través de personas que nos ayudan en situaciones cotidianas, algunas personas creen que es fortuito; otras por el contrario lo atribuyen como mi abuelo, a una hermosa experiencia más allá de una casualidad.
A veces, a través de los sueños o los pensamientos los ángeles hacen presencia y nos envían mensajes, esto es lo que me dice mi amiga  Lisa, ella es mi vecina,  vive en un lindo apartamento acompañada por sus dos hijos y seis gatos; es una apasionada estudiosa de este tema   y por eso tiene una biblioteca con libros que hablan de ellos y de su influencia en nuestras vidas, ella cree firmemente en su existencia, y me dice: “Todos buscamos sobre todo en momentos de soledad un amigo, en quien podamos confiar, un amigo que a través de las oraciones que salen de tu corazón te puede escuchar, y aunque no hable contigo como un ser mortal intenta comunicarse y poderte ayudar”.   Suena hasta cierto punto gracioso pero si miramos las experiencias propias nos podemos encontrar con innumerables situaciones que hemos pasado por alto y en las cuales hemos exclamado frases como: “Esa persona llego como un ángel, o gracias Dios que me iluminaste y pude tomar una decisión acertada”.  
Si cerramos los ojos y lo pensamos desde ese punto de vista no suena tan descabellado.  El mundo entero ha presenciado “milagros” atribuibles a personas desconocidas, insospechadas e incluso animales que actúan ante ciertas situaciones de manera sorprendente y que se convierten en hechos a los  cuales no podemos darles una respuesta científica.   Lisa me dice que un ejemplo histórico y desconcertante fue el de Juana de Arco, a quien  acusaron de herejía porque aseguraba escuchar voces angélicas que la guiaban.  Hoy es Santa Juana de Arco, ¡qué ironía!, ¿verdad?.  
Pero cambiando de historia tengo un amigo seminarista, él daba charlas en el colegio a los niños y niñas que se preparaban para la primera comunión, era sábado en la tarde, y los niños acababan de irse,  se encontraba regando las plantas, era un día de mucho calor, él estaba agachado, con la manguera, y vio una sombra de alguien que estaba atrás de él, pensó que alguno de los niños había regresado  pero se dio vuelta y no vio a nadie.  En el mismo momento se le corto el agua de golpe y me cuenta,  que vio a un amigo suyo que estaba muy enfermo y que solo podía aliviarse con la intervención de Dios, no le quedaba muy claro de que amigo se trataba, el hecho lo sorprendió y se fue a rezar.  El martes siguiente recibió una llamada en la cual le avisaban que su amigo Don Joel el médico del pueblo donde vivía mi amigo,  había sufrido una embolia cerebral.  Enseguida viajo, se fue al hospital y allí se encontró con la esposa, ella no lo conocía, se saludaron y muy afectuosa le dijo:  “Ay, mi marido lo quiere mucho a usted” y él le respondió “Mire, usted va a pensar que yo estoy loco, pero vengo a contarle de parte de Dios que su esposo se va a mejorar”. “Pero mire está en coma” le dijo, y él le respondió. “  Yo no sé, lo que sé es que siento un aviso y esas cosas no fallaron nunca hasta ahora, mi amigo se va a mejorar pero no del todo”.  Ella quedo sorprendida y entraron a la habitación; su esposa lo tomo de la mano mientras mi amigo el seminarista rezaba un padrenuestro.  Cuando iba por la mitad de la oración Don Joel le apretó la mano a su esposa, a pesar del estado de coma.  Ya pasaron once años y ahora Don Joel anda en bicicleta, atiende aún en el hospital del pueblo y su testimonio de vida nos pone la piel de gallina al contarlo.
Testimonios como este nos emocionan y nos permiten  pensar que los ángeles no son una ficción infantil, sino una verdad de fe, esperanza y amor; así aprendí, que son muchos los misterios que no entendemos pero que son maravillosas las enseñanzas que estos nos pueden dejar, y esto hace la diferencia.
 Autor.  Hernàndez Patricia

1 comentario:

  1. Sobre lo que nos compartieron de la historia de los cuentos que se daban por tradición oral y luego la evolución si se puede decir que le dio Charles Perrault, quiero decir que el abuelo nombrado es un valioso libro de historias del cual se puede aprender mucho. Su historia está muy buena. Gracias por compartirla con nosotros.

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